Declaración
Millones de personas se forman a nivel mundial contra el fascismo y la guerra
17 de febrero de 2026 - ¡Qué comienzo de año! El año 2026 ni siquiera ha cumplido ocho semanas y los acontecimientos se precipitan como nunca antes en años. En las fábricas, entre los vecinos, las familias y los movimientos se debate: ¿Cómo continúa eso? ¿Estamos ante una guerra mundial? ¿Seguirán extendiéndose los gobiernos fascistas? ¿Qué pasará con mi jubilación en el futuro o cómo voy a pagar el alquiler? ¿Vale la pena luchar? ¿Cuáles son las causas y cuál es la perspectiva? Muchas cosas se ponen en movimiento.
La base de este desarrollo es una abierta crisis de nueva organización de la producción internacional, que se agrava y profundiza. El orden mundial tal como se había establecido desde el fin de la Unión Soviética en la década de 1990, bajo el predominio de Estados Unidos como única superpotencia en aquel momento, se está desintegrando. La lucha por el nuevo reparto del mundo ha adquirido el carácter de una batalla de exterminio. Se libra entre los países imperialistas viejos y nuevos alrededor de las superpotencias Estados Unidos y China. Las guerras de agresión aumentan rápidamente, se anexionan países, se desmantelan sectores o consorcios enteros, se redistribuyen las materias primas y la energía, las cadenas de suministro y los mercados, y se atacan las leyes sociales y laborales. Los supermonopolios internacionales dictan el ritmo para dominar el mercado mundial e invertir su exceso de capital de manera que rinde ganancias máximas. De manera dramática, los países gobernados por regímenes ultrarreaccionarios o fascistas están destruyendo los logros conquistados en la protección del medio ambiente natural. Dado que la producción internacionalizada es ahora un requisito fundamental para generar ganancias máximas, no puede ignorarse ni revertirse fácilmente so pena de perecer. Los sectores dominantes siguen intentando obtener ventajas a costa de sus competidores mediante la penetración económica, pactos o acuerdos comerciales. La alianza imperialista entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE), y así también la OTAN, se encuentran en una profunda crisis. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de relaciones exteriores de Estados Unidos, Rubio, exigió a la UE la sumisión incondicional a la política fascista del gobierno estadounidense: abolición de la protección del medio ambiente, política fascista de refugiados, política de “mi país primero” y anticomunismo agresivo. Según sus palabras, lo que une a Alemania/UE y EE. UU. es que ya después de la Segunda Guerra Mundial se defendieron juntos contra las “revoluciones comunistas impías” y los “levantamientos anticolonialistas”. ¿Hacia dónde nos lleva un discurso así, cuando fue recibido con ovaciones y elogios por parte del ministro de relaciones exteriores alemán Wadepuhl (“en la misma línea”)? La política exterior fascista de EE. UU. está imponiendo su sello al mundo.
El imperialismo alemán y el europeo persiguen crecientemente sus propios intereses y se orientan hacia una Europa como gran potencia. Los redactores de los discursos del canciller Merz lo han disfrazado hipócritamente en las últimas semanas como la continuación de la política exterior pacífica del gobierno alemán. Así pues, Alemania, como “potencia media”, debe sostenerse frente al peligro de ser aplastada por las grandes potencias. Pero, Alemania es uno de los países imperialistas líderes en el mundo y la cuarta potencia económica más grande. El imperialismo alemán, bajo el dominio de los monopolios alemanes, algunos de los cuales continúan operando hoy en día, desencadenó dos guerras mundiales con decenas de millones de muertos.
Mediante el fascismo moderno de Trump, del partido AfD y compañía, todavía se logra confundir a partes de las masas. A menudo se aprovecha de intereses legítimos y del descontento con las relaciones dominantes, fomentando sentimientos pequeñoburgueses como competencia, desconsideración, egoísmo o temores destructivos sobre el futuro, para luego hacer que las nuevas formas del fascismo parezcan estar en interés de las masas. En las encuestas, los fascistas modernos de la AfD siguen siendo fuertes, en algunos casos incluso líderes, como en algunos estados federados de Alemania del Este. Sin embargo, las riñas internas, la corrupción y el apoyo al odiado presidente estadounidense Trump debilitan su base de masas.
Mientras que en Alemania se analiza con precisión hasta la segunda decimal cada “clima empresarial” y todas las cifras de ventas de los supermonopolios, como mucho se conocen algunos aspectos destacados sobre el movimiento progresista. Sin embargo, en un proceso de efervescencia política mundial, se está formando un frente único contra el fascismo, la guerra, el desmantelamiento de las conquistas sociales y la ofensiva de explotación en las fábricas:
1. Se desarrolla un nuevo movimiento de masas antifascista. Solo en Alemania, siete millones de personas salieron a la calle en 2024/25 contra la amenaza fascista. En este proceso se consolida la base no partidarizada1. En 2025, 15 millones de personas participaron activamente en las protestas “No Kings” en Estados Unidos. En 2026 se desarrolla allá una organizada resistencia antifascista de masas. En Minneapolis, hasta 50.000 personas se organizaron, inscritas en estructuras, contra las unidades fascistas del ICE. Observaron y persiguieron sus medidas, organizaron bloqueos y acciones de protección para los trabajadores y las familias que iban a ser deportados, así como huelgas. Parte de los activistas hicieron uso del derecho al armamento popular en Estados Unidos. Ahora las tropas del ICE han tenido que retirarse de Minneapolis. Esto caracteriza una derrota evidente en la transformación hacia el fascismo en Estados Unidos. Aunque Trump sigue en su puesto, se acumulan las tendencias de crisis. Después de que más del 80 por ciento de la población estadounidense rechazara los planes de anexión de Groenlandia por parte de Trump, este tuvo que dar marcha atrás también en este asunto.
2. Un movimiento de masas antiimperialista a nivel mundial abarca a millones de personas. En los últimos tres años, alrededor de 30 millones de personas en todo el mundo participaron en manifestaciones contra la guerra en Gaza. Esta cifra es significativamente mayor que la del movimiento contra la guerra de Vietnam en los años 1960, que duró más de once años. Pero eso no es todo. Contra todos los ataques imperialistas, en parte de carácter colonialista, están surgiendo en parte movimientos de masas coordinados internacionalmente con cientos de miles de personas. Se dirigen contra las agresiones estadounidenses a Venezuela, Groenlandia o Irán, pero también contra los asaltos a la autoadministración kurda en Rojava por parte de Turquía y las tropas sirias, o contra las brutales masacres de decenas de miles de personas por parte del régimen iraní.
3. Por primera vez desde hace años, vuelven a surgir luchas y huelgas de la clase obrera coordinadas a nivel internacional. Se observa una politización en las fábricas y los sindicatos. Muchos trabajadores luchan por cada puesto de trabajo y de formación contra la serie sin precedentes de cierres de fábricas, despidos masivos así como las represiones y la ofensiva de explotación. Los trabajadores portuarios de seis países del Mediterráneo dieron un ejemplo brillante el 6 de febrero de 2026 con una huelga coordinada internacionalmente contra los preparativos de guerra y el transporte de armas. En medio del clima polarizado, las asambleas y actos sindicales y en las empresas en Alemania se posicionan cada vez más en contra de los planes fascistas de dividir al movimiento obrero y destruir los sindicatos, en contra de la economía de guerra y gerentes fascistas de las empresas. También surgen grandes manifestaciones o huelgas sindicales combativas, como las de Verdi, en torno a cuestiones sociales como la pobreza habitacional o el sistema de salud.
4. Entre la juventud se están desarrollando grandes potenciales, con una creciente actitud abierta a un movimiento juvenil socialista y una tendencia de izquierda a nivel mundial. La juventud busca alternativas sociales y crece considerablemente el interés y la actitud abierta al socialismo. También están disminuyendo las reservas hacia la organización y la actividad política. Esto va acompañado de la formación de conciencia sobre lo que se entiende por socialismo.
5. Las capas medias pequeñoburguesas también se ponen en movimiento. En todo el espectro se están desarrollando posibilidades de alianza contra el fascismo, la guerra, la destrucción del medio ambiente, en cuestiones sociales y en la lucha por los derechos y libertades democráticos. En Estados Unidos, la protesta democrática burguesa se extiende ampliamente a los círculos pequeñoburgueses y burgueses de artistas, empleados públicos, jueces o científicos. Aunque el movimiento ecologista ha perdido fuerza, los brutales retrocesos en la política medioambiental provocan indignación incluso hasta en los círculos burgueses.
Estos desarrollos confirman: la humanidad no quiere hundirse en la barbarie imperialista. Por muy orientados al futuro que sean estos movimientos, también ponen de manifiesto los retos que aún quedan por resolver para crear una fuerza verdaderamente superior de todas las fuerzas antifascistas y revolucionarias. La confusión social todavía frena este proceso. Como afirmó Stefan Engel, director del órgano teórico del MLPD, en Año Nuevo, el 2026 debe ser y será el año del “desenredo”. Es necesario dirigir la lucha social por el modo de pensar en un nuevo nivel con impacto en las masas como trabajo de esclarecimiento marxista-leninista. Esta es también una lucha contra el oportunismo y el sectarismo. Sus portadores canalizan las luchas dentro del marco del sistema capitalista o dan por perdidas a las masas. Es necesario ayudar también a las personas influenciadas por la manipulación de la opinión pública a hacer exitosamente frente a las influencias corrosivas. La organicidad aún no es suficiente. La unidad de acción en manifestaciones o acciones individuales debe dar paso a un frente único con una nueva cualidad de formas duraderas de organización. Los revolucionarios, los marxistas-leninistas del mundo, deben trabajar con determinación en ello: fortalecer considerablemente sus partidos, aprender y hacer realidad la pretensión de mover y dirigir a las masas, impulsar la concienciación, en particular en lo que respecta al gran interés por el verdadero socialismo. El fomento de las autoorganizaciones no partidarizadas, de los movimientos de masas y de nuevas formas de organización del frente único merecen la mayor atención.
Todo ello se desenvuelve por las líneas de la polarizada lucha ideológica en la sociedad, como contra el modo de pensar pequeñoburgués-fascista. Mientras que el anticomunismo de los sectores dominantes se intensifica, pierde efecto entre las masas. Es evidente que el MLPD está ganando influencia. El movimiento “¡No le des ninguna chance al anticomunismo!” está adquiriendo una importancia social relevante. Despeja el velo, a menudo principalmente emocional, que cubre la alternativa social orientada al futuro. Esto requiere discutir seriamente los errores, en parte incluso los crímenes y problemas de los países anteriormente socialistas. Con el socialismo sobre la base del modo de pensar proletario, el MLPD ha extraído conclusiones sobre cómo se puede impedir en el futuro una nueva traición al socialismo, el surgimiento del burocratismo y una nueva cúpula dirigente egoísta. Ya hoy en día vive esta concepción como partido de nuevo tipo. Lo difundirá en mayor medida entre las masas, en particular para formar un movimiento juvenil socialista.
¡Organícense de manera duradera en esta situación para una lucha transformadora de la sociedad, en el partido obrero revolucionario MLPD y la organización juvenil REBELL!
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¡Adelante con la unidad obrera internacional, adelante hacia la ofensiva obrera!
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¡Promovamos el amplio frente contra el fascismo, la guerra y la destrucción del medio ambiente!
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¡No le des ninguna chance al anticomunismo, fascismo, racismo, antisemitismo y sionismo!
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¡Fortalezcan las autoorganizaciones y los movimientos de masas no partidarizadas para convertirse en una fuerza transformadora de la sociedad!
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¡Viva el internacionalismo proletario! ¡Fortalezcamos las estructuras internacionales como la ICOR o el Frente Único!
¡Opongamos al sistema imperialista mundial en proceso de destrucción2 la perspectiva futura prometedora de los Estados socialistas unidos del mundo!
1überparteilich: un principio de organización que une a gente con diferentes concepciones del mundo y/o afiliación partidaria sobre una base democrática y con igualdad de derechos (N. de T.)
2“under destruction” (bajo destrucción) fue el lema oficial de la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2026